diciembre 29, 2007

Eat Me, Drink Me: si los aviones caen…

Siempre he planteado que a los buenos álbumes cuesta digerirlos a la primera escucha. Cuando por primera vez lo oyes, no lo entiendes, no distingues las melodías, no sabes dónde están los acentos, etc. etc. Pero tras insistir y repetir, hay un momento en que mágicamente se abren las texturas, los acordes, las armonías o –mejor aún- muy pequeños instantes resplandecientes justo en el medio o hacia el final de una canción.
Eat Me, Drink Me es el álbum 2007 de la banda Marilyn Manson (MM).
¿Banda? Creo que no es correcto llamarla así. Tras el glorioso momento que significó la producción Holy Wood (ya comentada en este espacio), salió del conjunto el histórico bajista y compositor (y a ratos, guitarrista) Twiggy Ramírez, verdadero cerebro y alma musical de MM. Hoy, bajo su verdadero nombre –Jeordie White- toca el bajo para Nine Inch Nails, entre otros proyectos. Fue reemplazado por el multi-instrumentista sueco Tim Skold, quien realizó varias labores de producción para el siguiente trabajo, The Golden Age of Grotesque.
Tras este último álbum se produjo una verdadera estampida en el grupo tras la salida del guitarrista John 5 (probablemente, uno de los más grandes intérpretes de la guitarra en la actualidad a nivel global) y del largo tiempo tecladista y compositor, M.W. Gacy.
La separación de personas también afectaba al mismo tiempo al propio Brian Warner (verdadero nombre de Manson), quien escandalosamente se divorciaba de la artista alemana
Dita Von Teese, con quien se había casado en una extraña ceremonia oficiada por mi compatriota Alejandro Jodorowsky. El hombre había tocado fondo, y de hecho en los créditos de Eat Me, Drink Me reconoce que se encontró “al final del abismo”.
Para este álbum la totalidad de las canciones fueron compuestas por Tim Skold, quien además tocó las guitarras, bajos, teclados, y realizó las programaciones y la producción general. Warner puso las voces incorporando algunas letras y melodías. Un dato curioso: Ginger Fish, quien aún se mantiene como baterista de la banda, fue excluido de los créditos.
En resumen, este disco debiera haberse llamado algo así como Tim Skold featuring Marilyn Manson, porque el grupo como tal ya no existe. Pero el poder de la marca es vendedor y ya sabemos cómo son estas cosas cuando de dinero se trata.
Vamos al álbum.
Si bien tiene algunas ideas interesantes, pensamos que está más lleno de dudas que de aciertos. Muy multi-instrumentista será Skold pero, definitivamente, no toca bien la guitarra (algo más que fundamental para hacer rock). Algunos riffs sino son ingenuos, al menos son penosos. Dos casos: la sección final de Putting Holes in Happiness o el solo de The Red Carpet Grave parecen obra de Richie Sambora (con las disculpas para éste último...).
Hace unos días vi en Youtube cómo la formación 2007 de MM interpretaba la antigua The Fight Song y casi daba pena ver cómo Tim Skold hacía las guitarras que en su versión original marcaban tan fuertemente los ritmos de rock industrial.
Al principio de esta crónica planteaba que a los buenos álbumes cuesta asimilarlos. Me ha costado escuchar esta producción y, por momentos, he pensado que podría llegar a descubrir un álbum maravilloso. Pero eso no se ha producido. Para hacerme una idea más general, he vuelto a escuchar los predecesores Holy Wood y The Golden Age of Grotesque, y sencillamente Eat Me, Drink Me es mucho más débil.
Seamos honestos, el disco tampoco es un desastre. De hecho, genera algunos momentos interesantes, especialmente cuando se acerca hacia el blues, como en Just a Car Crash Way, una desgarradora melodía (donde nuevamente sobra el solo) o en la pausada apertura que nos entrega If I Was Your Vampire.
También quisiera destacar la canción You and Me and The Devil Makes 3, que se acerca a la tradición sonora de MM, o la “orejera” Heart-Shaped Glasses (principal single del CD).
Para terminar, el álbum tiene un bonus track de este single, en versión “punchi punchi” remezclada por Jade Puget, la cual francamente no aporta nada y, más bien, quita. Una muestra más de los errores que se dejaron pasar en Eat Me, Drink Me y que marcan un paso en falso en la carrera de Marilyn Manson, lo cual que confirma que si los aviones pueden caerse, las mega estrellas estrellas del rock también pueden hacerlo.