Departamentos Vacíos: la gran excusa de Heyne
Departa- mentos Vacíos corres- ponde a la banda sonora de la prescin- dible película Se Arrienda, del cinéfilo y meló- mano escritor reconver- tido en cineasta, Alberto Fuguet. Del filme no vamos a hablar.Como suele pasar en producciones de este tipo, no es raro que la producción musical sea más interesante que la obra que le dio excusa para existir. Éste es uno de esos casos.
El hombre-banda de Shogún, Cristián Heyne ya había probado suerte como film music producer en Los Debutantes, saliendo victorioso del desafío. Departamentos Vacíos (supuesto nombre de la música grabada por el protagonista de Se Arrienda) es la continuación lógica de este acierto.
Con una equilibrada combinación de temas propios (algunos en solitario, otros en formato Shogún) más un conjunto de otros intérpretes, Heyne lograr armar un álbum más que consistente, lleno de matices, contrastes y, sobre todo, buenas canciones.
Se parte con Encontrar, del ingeniero reciclado como ejecutivo radial y comentarista musical, Andrés Valdivia. Tema bonito, sencillo, orejero.
La segunda es Celda, de Heyne, verdadera reinterpretación chilensis de Something I Can Never Have, de Nine Inch Nails.
Nicole está más que precisa con No me confundas (buena base rítmica, buena guitarra, muy buen desempeño vocal), el cual es seguido de la oscura El fin de la fiesta (nuevamente Heyne), ideal para momentos de contraste y tensión (pero no tanta).
Uno de los momentos más altos es el que consigue la notable cantautora Javiera Mena con Cámara lenta. Favor poner atención: Javiera Mena es estupenda, sensible, y posee una voz envolvente que si te pilla mal parado, no te suelta. Simplemente notable.
La transformación (de Shogún) marca un quiebre electrónico instrumental que vale la pena ser escuchado más de una vez (¡qué buenas las texturas!), para luego dar paso a un alegre experimento: Wasabi. Interpretada por la juvenil ex Supernova, Elisa Montes, es una canción compuesta por ella misma más Fuguet y Heyne, donde en clave divertimento dance se refiere (¿se refiere a algo?) a la cultura sushi de desecho. Sin duda, otro de los momentos geniales del disco.
La muerte, de Shogún, es otro instrumental que aporta lo suyo antes de oírse el bolero Sufrir (por Daniel Castro, en base a una tradicional de Francisco Flores del Campo, el de la.. ¡Pérgola de la Flores!), a mi gusto, prescindible y fuera de contexto.
El centro del centro es otra instrumental de Heyne, esta vez en clave guitarra, donde demuestra que más allá de la parafernalia industrial, también puede jugar el músico.
La continuación es otra instrumental –La corrida final-, esta vez de Valdivia, de nivel similar a la anterior, para concluir –otra vez Valdivia- con la acústica Emerger. Debemos decir que éste es el verdadero fin del álbum.
Lamentablemente -y no sabemos por qué, ¡¡tal vez por presiones de algún productor ávido de dinero!!- se adicionaron dos canciones de Soda Stéreo: Trátame suavemente y Telekinesis. No tengo nada contra los Soda, todo lo contrario, pero fue un error incluir esos temas aquí, nada que ver con el conjunto.
En todo caso, no desmerece la calidad global que ofrece Departamentos Vacíos, un disco de alta factura.
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