Cesaria Evora Anthologie: híbrida por naturaleza
¿Le gusta el fado portugués? ¿Le place la música de Brasil? ¿Siente que vibra con los ritmos centro-africanos? ¿Le gusta la mezcla de estilos sin prejuicios? Cesária Évora es, entonces, la música que le proponemos escuchar. Nuestro personaje es como la Violeta Parra de Cabo Verde, país-archipiélago ubicado frente a las costas occidentales de Senegal y Mauritania y que se hiciese tristemente célebre muchos años atrás -durante la colonización portuguesa- como puerto de embarque para cientos de esclavos que fueron enviados a América.
Esta estratégica posición transicional en el Atlántico entre ambos continentes, sumada a los movimientos de muchos y diversos pueblos que por sus tierras circularon y habitaron marcaron a fuego la cultura de Cabo Verde, constituyendo un crisol de etnias, costumbres y manifestaciones folclóricas.
Cesária Évora (1941, São Vicente) es la hija predilecta de esta realidad. Dotada de una voz impresionante y armada de una carismática personalidad, esta intérprete (no compone sus canciones) que suele ir descalza durante sus conciertos ha llevado el nombre de Cabo Verde orgullosamente hasta los más inesperados rincones del planeta.
La antología a que hacemos referencia en esta nota recopila básicamente grandes temas a partir de los años '90, además de incorporar tres canciones inéditas (la envolvente Sodade, la levemente salsera Fala Pa Fala, y la emotiva Fidjo Maguado).
Como decíamos, en la Évora todo evoca a música de otras partes y regiones, pero con un muy sonido propio de ella y de Cabo Verde. Afirmábamos que su canto puede ser un fado, la meláncolica música propia de Lisboa. Y en este disco los ejemplos son notables, alcanzando niveles notables que en ningún caso amilanan frente a la gran Amália Rodrígues: Crespuscular Solidão, Cize (increíble, triste, hermosa!), Flor di Nha Esperanςa o Fidjo Maguado.
También están los temas que nos remiten a Brasil (o al revés, que confirman que la música brasilera aún mantiene mucho de África en estado puro) con un exquisito toque Evoriano: Carnaval de São Vicente, Esperanςa Irisada o Nho Antone Escaderode.
Las hay también las que nos remiten a Cuba (Angola, Vida Tem Um So Vida, Lua Nha Testemunha) probablemente por el recurso de los pianos, o a un sonido de corte más bien pop radial (Bondade e Maldade y Petit Pays, esta última recurrentemente programada en radio Concierto algunos años atrás).
He dejado para el final algunas de mis favoritas, que talvez nos entreguen los sonidos más puros de Cabo Verde, pero siempre dejando en claro la rica tradición de fusión cultural de dicho país: Tchintirote y Sangue de Beirona, en ambos casos recurriendo a cuerdas, clarinetes, acordeones, ritmos rápidos... pero no tanto.
En definitiva proponemos a este disco y a Cesária Évora por su amplísima riqueza sónica, su calidad interpretativa, el nivel de las canciones y un largo etcétera. La Évora no hace sino confirmar que la fusión de pueblos, el diálogo entre culturas y el conocimiento vivencial entre diferentes experiencias sólo enriquecen y aportan, en este caso, a la música.
2 Comments:
cada día mejores los comentarios, gracias por compatir tu pasión por la música
http://plateau-de-herve.skynetblogs.be
bonjour de belgique !
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